Aventura de Halloween

El animal se acerca y te olfatea el puño mientras contienes la respiración. Luego, da media vuelta y desaparece en lo oscuro.

Has entrado a los dominios de la Raposa, el aire está impregnado de un olor a pescado descompuesto y tus botas golpean una loma de objetos que chocan entre sí emitiendo un sonido que te eriza la piel. Por increíble que parezca, la claridad blanquecina traza una línea entre la entrada de la cueva y tú, de forma que no logras ver tus propias manos.